Tienes el proyecto en la cabeza desde hace meses. Por fin te has decidido y has empezado a pedir presupuestos. Y en una semana ya has visto que un diseñador te cobra 700 €, otro 2.800 € y una agencia 6.000 €. Todos te dicen lo mismo, todos te enseñan tres mockups parecidos, y ninguno te dice cómo va a hacer que tu web te traiga clientes.
Si estás aquí es porque sospechas — con razón — que el problema no es que necesites una web. El problema es que necesitas una web que funcione. Que se vea bien, sí. Pero sobre todo que aparezca en Google cuando alguien busque lo que tú haces, que convierta visitas en llamadas, y que no se quede como un folleto digital colgado de un dominio.
Te voy a contar exactamente qué pedirle a quien te monte la web, qué evitar en cada presupuesto y por qué el SEO no puede ir nunca como un servicio aparte. Si al final te encaja cómo lo planteo, hablamos. Si no, te quedas con un criterio claro para elegir mejor.
Este artículo está pensado para alguien que arranca un negocio o que tiene un negocio funcionando offline y quiere su primera web seria. Si ya tienes web y lo que te pasa es que no te entran clientes, mejor lee el artículo de «mi web no genera clientes». El enfoque cambia.
Antes de pedir presupuesto, mira si te identificas con esto
Marca lo que te suene. Sin pensarlo mucho.
Si has marcado más de cuatro, estás justo en el momento donde más fácil es equivocarse. Y la equivocación cuesta dinero, tiempo y ganas. Vamos a verlo despacio.
Qué es realmente una web profesional (y qué no)
«Web profesional» es una palabra que cada uno usa a su manera. Para un diseñador es una web bonita. Para un programador es una web rápida. Para un SEO es una web que aparece. Para ti tendría que ser una web que te traiga clientes. Si una web no hace eso, la calidad técnica o estética da igual.
Te lo aterrizo. Una web profesional cumple cuatro cosas, y las cuatro tienen que estar desde el día uno:
- Identidad clara. En 5 segundos el visitante entiende qué haces, para quién y por qué eres tú. Sin eslóganes vacíos.
- Arquitectura pensada para vender. Cada servicio tiene su URL. Cada zona geográfica donde trabajas tiene su URL. Cada caso de uso importante tiene su URL. No metes ocho cosas en una página llamada «Servicios».
- SEO de base. Estructura HTML correcta, velocidad, datos estructurados, títulos y descripciones bien hechos, sitemap, indexabilidad, enlazado interno con cabeza. Esto no es un extra, es el esqueleto.
- Conversión clara. Cada página tiene un siguiente paso obvio: llamar, escribir, reservar, comprar. La web guía, no es un folleto colgado.
Lo que no es una web profesional, aunque te la presenten así:
- Una plantilla bonita de Themeforest con tu logo encima.
- Una landing de Wix hecha en una tarde con stock photos.
- Una web sin SEO que el diseñador te promete «ya optimizada» porque tiene metaetiquetas rellenas.
- Una web a medida muy cara sin ninguna estrategia detrás de qué páginas crear y por qué.
Los rangos de presupuesto que te vas a encontrar
Hablo en general, sin meterme con nadie. Estos son los cuatro tipos que te vas a cruzar pidiendo presupuesto y qué te puedes esperar de cada uno:
El diseñador local entre 500 € y 1.500 €
Te entrega una web con WordPress, una plantilla de Elementor, 4 o 5 páginas y poco más. Suele ser bonita por fuera. El SEO se queda en «rellenar el Yoast», que ya te adelanto que no es SEO. Funciona si lo único que necesitas es tener presencia para mandar la URL en una tarjeta. No funciona si quieres que Google te traiga a alguien.
Caso real: una formadora online me pasó la web que le había hecho un diseñador por 900 €. Bonita. Sin estructura interna, sin URLs por programa, todo metido en una sola página de «cursos». Cuando miré Search Console llevaba 8 meses publicada y tenía 14 impresiones totales en Google. Catorce. La gente no le encontraba.
El freelance multidisciplinar entre 1.500 € y 3.500 €
Aquí entran los que saben de diseño y de SEO básico. La web mejora bastante. Suele tener arquitectura más sensata, alguna landing por servicio, blog preparado, configuración técnica decente. Si encuentras a alguien bueno en este rango, puede ser una compra inteligente. Si encuentras a alguien que dice que sabe de SEO pero solo configura el plugin, vuelves al cajón anterior y has pagado el doble.
La agencia local entre 3.000 € y 8.000 €
Web bonita, equipo detrás, comercial que viene a verte. El problema típico: el comercial te promete una cosa, el diseñador hace otra, y al SEO le pasan el archivo terminado para que «lo optimice» después. El resultado depende mucho de la agencia. Hay buenas y hay las que cobran 6.000 € por una web que un freelance bueno te entregaría por 2.500 €.
La agencia grande o el estudio premium desde 8.000 € hacia arriba
Tiene sentido para una marca consolidada que necesita imagen muy cuidada y procesos largos. Para alguien que arranca o que factura por debajo de 200k€/año casi nunca compensa. Te van a vender una experiencia, no una web que vende. Y cuando arrancas, tu prioridad es vender.
El precio no es señal de calidad. La señal de calidad es el plan que te enseñan: qué páginas vas a tener, por qué cada una, qué keywords van a atacar, qué entregables hay y cuándo, qué pasa al mes 2 y al mes 3 si quieres seguir trabajando.
Los cinco errores que cometen casi todos los que arrancan
1. Pagar primero la web y luego intentar «ponerle SEO»
Es el error más caro y el más frecuente. Te montan la web, queda bonita, y dos meses después contratas a alguien para «ponerle SEO». El que llega tiene que rehacer la arquitectura entera porque las URLs están mal pensadas, los textos están escritos como folleto, faltan páginas clave y sobran otras. Acabas pagando la web dos veces: una para hacerla y otra para arreglarla.
Te lo digo claro: el SEO se decide antes de tocar el diseño. Primero el mapa de páginas, luego los textos, luego cómo se ve cada cosa. Hacerlo al revés te sale del doble al triple.
2. Obsesionarse con la imagen y olvidar el negocio
Llevas semanas mirando webs en Pinterest, has guardado tres referencias de Awwwards, te encanta una de un estudio de Berlín. Vas al diseñador con eso. Te entrega algo parecido. Bonito.
El problema: una web ganadora de premios no es una web que vende. Awwwards premia el diseño, no la conversión. Una página de inicio con animaciones de seis segundos, hero a pantalla completa con tipografía gigante y cero información concreta puede ser preciosa y a la vez no convertir a nadie. Para tu negocio, que estás arrancando, la conversión está antes que la estética.
3. No pensar qué páginas necesitas antes de empezar
«Quiero una web con inicio, sobre mí, servicios, blog y contacto.» Eso lo dice todo el mundo. Y casi siempre está mal.
Si vendes tres servicios distintos a tres tipos de cliente distintos, no tienes una página de servicios. Tienes tres. Si trabajas en tres ciudades, no tienes una página de «zona de actuación». Tienes tres. Si tu blog va a posicionar dudas reales de tu cliente, necesitas mapa de keywords antes de escribir el primer artículo.
El mapa de páginas es la decisión más importante del proyecto. Y casi nunca la toma un diseñador.
4. Comprar el dominio y el hosting sin pensar
El dominio se compra a tu nombre, no al del diseñador. Suena obvio y pasa cada semana. Pides la web, llega, se ve bien, todo perfecto. Seis meses después quieres mover algo y descubres que el dominio está registrado por el diseñador, el hosting también, y no tienes ni accesos. Pides los datos, el diseñador no contesta, y empieza un mes de mensajes para recuperar tu propia web.
Compra tú el dominio en un proveedor serio (puede ser desde Hostinger hasta Cloudflare Registrar). Compra tú el hosting. Dale acceso al diseñador, no la propiedad. Esto es de manual y nadie te lo dice.
5. No prever qué pasa después del lanzamiento
El día que la web sale al aire es el día uno, no el último. Hace falta:
- Subir contenidos nuevos cada mes (artículos, casos, mejoras).
- Revisar Search Console y ajustar lo que va saliendo.
- Trabajar la ficha de Google Maps si eres negocio local.
- Iterar landings que no convierten.
- Mantener WordPress actualizado y seguro.
Si firmas una web sin pensar quién va a hacer todo esto, en 6 meses estás otra vez buscando proveedor.
Qué pedirle a quien te monte la web — checklist práctico
Si vas a pedir presupuestos, lleva esta lista. Si te falla más de una cosa, busca a otro:
- Mapa de URLs antes del diseño. Que te digan exactamente qué páginas vas a tener y por qué cada una.
- Estudio de keywords incluido. No un Excel exportado de una herramienta. Una decisión razonada de qué búsquedas va a atacar tu web y dónde.
- Textos escritos para tu cliente, no para Google ni para ti. Si los textos los escribes tú «porque tú conoces tu negocio», probablemente acaben siendo un currículum disfrazado de web. Mejor que los escriba alguien que sepa, con tu información.
- Estructura técnica decente. URL limpias, datos estructurados, sitemap, velocidad por debajo de 3 segundos en móvil, imágenes optimizadas.
- Ficha de Google Business Profile bien montada si tienes negocio local.
- Acceso completo a tu web — dominio, hosting, WordPress — desde el día uno.
- Mantenimiento previsto. Quién la actualiza, quién mira la analítica, quién publica los artículos los próximos 6 meses.
- Calendario claro. Cuántas semanas, qué entregables, en qué orden, con qué pagos.
- Precio cerrado y por escrito. Sin «y si quieres esto también, son 200 € más».
- Garantía de que se quedará accesible al cabo de los meses. Pregunta qué pasa si dejas de trabajar con ellos.
Por qué el SEO no puede ir aparte de la web
Esta es la parte donde más fácil te van a engañar y donde más se nota la diferencia entre alguien que sabe y alguien que vende lo que tiene.
El SEO no es algo que se «añade» a la web. El SEO es decidir, antes de escribir nada, qué páginas va a tener tu web, en qué orden, con qué textos, con qué estructura técnica y con qué enlaces internos. Si esto se hace después, el SEO está parcheando una web mal pensada — y los parches en SEO se notan, se pagan caros y casi nunca rinden bien.
Caso real. Una asesoría fiscal de Valencia me llegó después de pagar una web de 3.200 € a una agencia. Web preciosa, fotos de oficina con luz dorada, animaciones suaves. Cuando miré la arquitectura tenía una sola página de «Servicios» con once cosas dentro: contabilidad, autónomos, sociedades, herencias, laboral, fiscal, consultoría… todo junto. Para Google esa página no respondía a nada en concreto, así que no rankeaba por nada. La asesoría llevaba 9 meses con la web online y 0 leads orgánicos. Para arreglarlo había que partir cada servicio en su propia URL y reescribirlo todo. Nuevo trabajo, nuevo dinero. La web «bonita» había salido carísima.
Una web profesional bien hecha tiene el SEO en el ADN. Cuando se entrega, ya está pensada para aparecer. No hace falta una segunda fase de «ahora le ponemos SEO» porque eso lo cobra el que se lo dejó sin hacer.
Sobre la herramienta — WordPress, Wix, Webflow, a medida
Te lo digo en una frase: en el 90% de los casos, WordPress. Y te explico por qué.
WordPress es lo que mejor entiende Google, lo que mejor escala, lo que más profesionales conocen y lo que más fácil te resulta cambiar de proveedor sin perder la web. Wix queda mejor para una landing puntual. Webflow tiene buen diseño y va creciendo, pero es más caro de mantener y los profesionales que lo dominan cobran más. A medida solo tiene sentido si tu producto es un software y la web va integrada con él.
Si te están vendiendo una herramienta exótica con la promesa de que «es lo más moderno», pregunta cuántos profesionales en tu zona pueden mantenerla. Si la respuesta es «solo nosotros», piénsalo dos veces — te estás atando a un proveedor.
El plan que seguiría si fuera tu consultor — 6 semanas para arrancar bien
Semana 1. Entender el negocio. Reunión larga contigo (2 horas mínimo). Qué vendes exactamente, a quién, dónde, con qué precios, cómo facturas hoy fuera de internet, qué ofreces que la competencia no, qué tipo de cliente te llena y cuál te quema. Sin esto, lo demás es maquetar a ciegas.
Semana 2. Estudio de keywords y arquitectura. Saco de Search Console (si tienes dominio antiguo), de Google Keyword Planner, de Ahrefs y de la propia voz de tus clientes las búsquedas reales. Las agrupo por intención. Decido qué URL responde a cada grupo. Te entrego un mapa de páginas con explicación de por qué cada una.
Semana 3. Textos. Cada página con su copy escrito para vender, con la keyword principal trabajada y la voz de tu marca. Si tienes voicebook, lo respeto. Si no, te lo construyo en una sesión.
Semana 4. Diseño y maquetación. Sobre WordPress con un theme limpio (yo trabajo con paulcris-theme propio o GeneratePress). Maquetamos cada página priorizando legibilidad, velocidad y conversión. La web tiene que cargar bajo 2 segundos en móvil.
Semana 5. Configuración técnica y datos. Search Console, Analytics 4, Tag Manager, ficha de Google Business Profile, datos estructurados, sitemap, robots, redirecciones si vienes de dominio anterior, indexación.
Semana 6. Lanzamiento y primer mes de seguimiento. La web sale, la indexamos, vemos qué pasa la primera semana, pulimos lo que no convierte, ajustamos lo que Search Console va devolviendo.
A partir de ahí, si quieres, sigue el Renting SEO de 399 €/mes para mantener el ritmo: contenidos nuevos, mejoras, mediciones, ajustes. O te quedas con la web entregada y la mueves tú. Sin permanencia, sin cláusulas raras.
Lo que no voy a hacer — y aquí queda escrito por si acaso
- No te voy a vender una web de 600 € sin SEO y luego cobrarte 1.500 € por «añadirle SEO». Eso no existe en mi propuesta.
- No te voy a hacer una plantilla de Elementor con stock photos y llamarlo web profesional.
- No te voy a registrar el dominio a mi nombre. El dominio es tuyo desde el día uno. El hosting también.
- No te voy a prometer «tu web en una semana». Una web bien hecha lleva entre 4 y 8 semanas. Quien te promete menos te entrega menos.
- No te voy a vender extras escondidos. Lo que cuesta lo cuesta, y va por escrito antes de empezar.
- No te voy a obligar a quedarte conmigo después. Si la web te encanta y quieres llevarla tú, perfecto. Te dejo todo documentado.
Antes de contratar a nadie, te preparo mi propuesta para tu web
Sin coste. Sin compromiso. Te explico cómo lo hago:
Me cuentas tu negocio, qué vendes, a quién, dónde. Yo dedico una semana a mirar tu mercado, tu competencia y las búsquedas reales de tu cliente. Te preparo un documento con:
- El mapa de páginas que tu web debería tener.
- Las búsquedas concretas que vamos a atacar y por qué.
- La propuesta de presupuesto cerrada — qué entra, qué no, calendario, pagos.
- Mi criterio sobre qué tipo de proveedor te conviene si no soy yo (puede no serlo, y te lo digo).
Tres conclusiones posibles al final:
- «Encajamos»: te paso propuesta, firmamos y arrancamos. Sin sorpresas.
- «Esto lo puedes hacer con un freelance básico»: te explico qué pedirle, te paso checklist y no me contratas. No pasa nada.
- «Esto necesita más estructura»: te oriento hacia una agencia o estudio si tu proyecto pide algo que yo, como freelance, no puedo cubrir. Te ahorro tiempo.
Cuéntame tu proyecto y te preparo la propuesta — respondo en menos de 24 horas.
Preguntas que me hacen quienes están en tu situación
Depende de cuántas páginas necesites y de tu sector. Una web de servicio profesional, con 8-12 URLs bien pensadas, estudio de keywords, copy y configuración técnica, suele estar entre 1.800 € y 4.500 € hecha por un freelance bueno. Si te piden menos de 1.500 €, casi seguro falta el SEO real. Si te piden más de 6.000 € sin justificación, probablemente estás pagando overhead de agencia. En mi caso, te paso propuesta cerrada después de mirar tu proyecto en concreto.
Entre 4 y 8 semanas. La parte de mapeo y textos lleva más tiempo que el diseño en sí. Si te prometen una web profesional en 7-10 días, o están reciclando una plantilla o están saltándose el SEO. Las dos cosas te van a salir caras a medio plazo.
No. De hecho, mejor que no. Los textos los escribimos juntos a partir del mapa de keywords y de cómo busca tu cliente. Lo que sí necesito de ti es información clara: qué vendes exactamente, a quién, qué te diferencia, casos reales que puedas contar, precios si quieres mostrarlos. Con eso construyo los textos. Tú revisas y corriges.
WordPress en el 90% de los casos. Más barato de mantener, mejor para SEO, mucho profesional puede tocarlo si te quedas sin proveedor. Wix está bien para landings puntuales o webs muy sencillas que nunca van a crecer. Webflow tiene buen diseño pero más coste a largo plazo. A medida solo si la web va integrada con un software propio.
Te llevas la web entera. Dominio a tu nombre, hosting a tu nombre, accesos completos a WordPress. Te dejo un documento explicando cómo funciona cada cosa y qué tocar. Lo único que pierdes es tenerme a mí — y si la web te ha funcionado, ya tienes la base para seguir tú o con quien quieras.
Hace falta tener el blog preparado y la estructura pensada. Empezar a publicar con regularidad, no necesariamente desde la semana uno. Lo que recomiendo es lanzar la web con 2-3 artículos pilar bien hechos y luego mantener un ritmo de 2-4 al mes los primeros 6 meses. Eso es lo que mueve el SEO orgánico de verdad. Esto puede ir dentro del Renting SEO si quieres delegarlo.
Si necesitas leads desde el día uno, sí, complementa con Ads los primeros meses. El SEO bien hecho empieza a traer clientes orgánicos entre el mes 3 y el 6. Mientras tanto, Ads cubre el flujo. La diferencia es que el SEO se queda y Ads se va el día que paras de pagar. Lo ideal es ir bajando Ads a medida que el orgánico sube.
Lo siguiente que puedes hacer, ordenado por pereza
De menos a más esfuerzo:
- 5 minutos: haz una lista mental de las 5 búsquedas que haría tu cliente ideal en Google cuando va a contratar lo que tú vendes. Apúntalas en una nota. Es la materia prima del estudio de keywords.
- 15 minutos: mira las webs de tus tres competidores directos. Apunta qué páginas tienen, qué echas en falta, qué no copiarías nunca. Te servirá cuando hables con quien te monte la web.
- 30 minutos: cuéntame tu proyecto y te preparo mi propuesta para tu web. Te explico cómo la haría yo, qué entra, calendario y precio cerrado. Sin compromiso.
Si has llegado hasta aquí es porque te tomas en serio el proyecto. Eso ya te diferencia del 80% de los que arrancan y compran la primera plantilla que ven. Lo que tienes que decidir ahora es con quién lo haces. Sea conmigo o con otro, llévate este artículo de checklist. Te va a ahorrar dinero.


