Una migración mal hecha es de las formas más rápidas de hundir años de SEO en una tarde. Y casi siempre pasa por lo mismo: URLs que se quedan sin redirección. Mi trabajo es que el cambio sea invisible para Google: las mismas posiciones (o mejores) el día después. Soy Paul, consultor SEO freelance, y migro webs con un protocolo estricto y red de seguridad —tanto si vas a migrar como si ya migraste y has perdido tráfico.
Cuando mueves tu web a otro dominio, a otra plataforma o cambias las direcciones de tus páginas, Google se encuentra con URLs nuevas que no conoce y URLs viejas que dejan de responder. Si no le dejas un rastro claro —una redirección de cada página antigua a su nueva—, lo que tenías posicionado se cae. No porque tu web sea peor, sino porque la página que rankeaba, de repente, devuelve un error. Eso es lo que hunde el tráfico tras una migración, y casi siempre es evitable.
Imagina que una página tuya recibía 200 visitas al mes desde Google. Si tras la migración esa URL no existe y nadie la redirige, esas visitas desaparecen y, con ellas, los clientes que traía. Multiplícalo por las decenas o cientos de URLs de una web real y entiendes por qué una migración sin plan se nota tanto. El motivo casi siempre es uno de tres: faltan redirecciones, los enlaces internos quedaron rotos, o los metadatos (títulos, schema, canonicals) no se trasladaron. Las tres tienen solución, y mejor antes de migrar que después.
«Migrar» significa cosas muy distintas y cada una tiene su riesgo. Esto es lo que cambia en cada caso —y por qué juntar varias a la vez es lo más delicado.
De un dominio a otro (o al unir varios). Aquí mando a Google la señal de cambio de dirección y redirijo una a una para traspasar la autoridad al dominio nuevo.
De Wix, Squarespace, un desarrollo a medida o un PrestaShop a WordPress. El riesgo está en cómo cambian las URLs entre un sistema y otro.
Mismo dominio, servidor nuevo. Es la migración de menos riesgo SEO, pero hay que cuidar el tiempo de caída, la propagación y que no se duplique el sitio.
Parece un detalle y es una migración con todas las letras: necesita sus redirecciones para que Google no vea dos webs (la segura y la insegura) compitiendo.
Cambiar la estructura de direcciones, limpiar parámetros u ordenar silos. Solo lo toco cuando aporta algo claro: cambiar URLs porque sí solo suma riesgo.
Ya migraste y perdiste posiciones. Aquí el trabajo es de detective: encontrar qué se rompió y arreglarlo antes de que la caída se asiente.
Sin improvisar y sin sorpresas el día del cambio. Estos son los pasos que hacen que la migración sea invisible para Google, en orden.
Casi todo el riesgo de una migración cabe en esta sección. Si esto está bien, el cambio se nota poco; si está mal, da igual lo demás.
El error más común es redirigir todo el dominio viejo a la página de inicio del nuevo. Es cómodo, pero tira a la basura la autoridad de cada página: Google ve que la antigua sobre «X» no lleva a una sobre «X», sino a la portada, y deja de fiarse. La forma correcta es uno a uno: la página antigua de un servicio apunta a la nueva de ese servicio, el artículo viejo al artículo nuevo. Eso es lo que traspasa la fuerza del posicionamiento casi entera.
Una migración a WordPress tiene un detalle técnico que se pasa por alto: las redirecciones pueden vivir en dos sitios a la vez —en un plugin (Yoast, Redirection) y en el archivo del servidor (.htaccess)— y a veces se contradicen o una sobrescribe a la otra. Si quedan duplicadas o en conflicto, aparecen cadenas de redirecciones, bucles o URLs que tardan de más en resolver. Lo dejo en un solo sitio, ordenado, para que no haya sorpresas. Esto entra de lleno en el SEO técnico de la web, que es de donde sale que Google entienda el cambio.
Si una URL ya posiciona, lo más prudente suele ser dejarla como está. Cambiar direcciones porque sí —porque «quedan más bonitas»— solo añade redirecciones y riesgo sin ganar nada. Solo reestructuro las URLs cuando hay un motivo claro de arquitectura: ordenar silos, quitar parámetros que ensucian o juntar páginas que competían entre sí. Cuantos menos cambios a la vez, más segura es la migración.
No todo el mundo llega antes de migrar. Si la caída ya pasó, lo importante es actuar pronto: cuanto antes se arregla, menos se asienta la bajada.
Comparo el antes y el después en Search Console para ver qué URLs perdieron impresiones y clics justo tras el cambio. Casi siempre el patrón canta: páginas que no tienen redirección, redirecciones que apuntan a la página equivocada, cadenas largas que diluyen la fuerza, o contenido que se quedó por el camino. Una caída tras una migración mal hecha rara vez es una penalización; suele ser un problema concreto y localizable.
Con el diagnóstico claro, arreglo primero lo que más tráfico movía: completo las redirecciones que faltan, corrijo las que apuntan mal, acorto las cadenas y reviso que los metadatos y los enlaces internos estén bien. Lo verás en las capturas de aquí abajo: webs que estaban tocadas tras errores de este tipo y que volvieron a tirar. Si quieres, antes de nada te hago una revisión gratis y te digo si tu caída tiene arreglo y por dónde empezaría.
Una muestra de lo que haría, según si vas a migrar o vienes a recuperar. En la revisión gratis te digo cuáles aplican a tu web concreta.
Cada URL antigua a su nueva, sin cadenas ni bucles, para traspasar el posicionamiento entero al sitio nuevo.
La foto del «antes» con datos de Search Console, para saber qué URLs no pueden perderse bajo ningún concepto.
Títulos, descripciones, datos estructurados y canonicals se trasladan, para que Google no tenga que reaprender tu web.
Reviso menús, botones y enlaces dentro del contenido para que ninguno siga apuntando a una dirección vieja.
El cambio se prepara en staging y se ejecuta en el momento de menos tráfico, para que el usuario no note caídas.
Sitemap nuevo en Search Console y seguimiento de indexación y posiciones los días siguientes, para corregir a tiempo.
La ventaja de un consultor que cubre varias áreas: una sola persona para la migración y para lo que venga después, sin coordinar a cuatro proveedores.
Una sola persona, antes y después. Migro la web y me quedo para lo que venga si quieres. Sin facturas sueltas que coordinar.
Se confunden mucho y a veces te venden uno por otro. Esto es lo que cubre cada cosa, para que sepas qué estás pidiendo.
| Migración web | Rediseño web | SEO técnico | |
|---|---|---|---|
| Qué cambia | Dónde vive la web: dominio, plataforma, hosting, URLs | El aspecto: diseño, estructura, imagen | Cómo Google rastrea y entiende la web |
| Pieza clave | Mapa de redirecciones 301 una a una | Conservar URLs y contenido al cambiar el diseño | Indexación, velocidad, datos estructurados |
| Riesgo principal | Perder posiciones por URLs sin redirigir | Romper SEO al rehacer páginas que ya posicionaban | Que Google no llegue a tu contenido |
| Cuándo lo necesitas | Cambias de dominio, plataforma u hosting | Tu web está anticuada o no convierte | Tienes buen contenido y aun así no apareces |
| Página | Estás aquí | Rediseño web | SEO técnico |
El matiz importa porque a veces van juntos: si rediseñas la web y de paso cambias de plataforma y de dominio, estás haciendo tres migraciones a la vez y el riesgo se multiplica. Yo lo separo y lo ordeno para que cada cambio tenga su red de seguridad. Si no sabes muy bien qué estás necesitando, esto es parte de lo que mira un consultor SEO antes de tocar nada, y si tu web está en WordPress lo trabajo como consultor WordPress sin pasarte a otro.
Capturas reales de Search Console. No son maquetas: son proyectos donde se corrigió lo que estaba roto y el tráfico volvió.



Si la migración es una cosa concreta y no quieres meterte en una mensualidad, la bolsa de horas va desde 350 € más IVA, y te valoro antes cuántas horas lleva según el tamaño y el lío de tu web. Si además quieres que me quede con el SEO después del cambio, el Renting SEO son 399 €/mes más 250 € de puesta en marcha, todo incluido y sin permanencia. Puedes ver cómo funciona la bolsa de horas y el Renting SEO en detalle. El precio lo sabes antes de empezar; nada de presupuestos sorpresa.
Si tus URLs ya posicionan y solo quieres cambiarlas porque «quedan mejor», te diría que no: estarías metiendo riesgo sin ganar nada. Si quieres migrar y rediseñar y cambiar de dominio todo de golpe con prisa, te propondría separarlo en fases para no jugártelo todo a una carta. Y si lo que de verdad necesitas no es mover la web sino renovarla, eso es un rediseño, no una migración, y te lo digo. Prefiero perder el trabajo a meterte en un cambio que no te hace falta.
"Enfoque estratégico, comunicación clara y resultados reales. Ha mejorado de forma notable la visibilidad de mi proyecto. Totalmente recomendado."
"Da gusto trabajar con gente tan formada y que explica los temas complejos de forma tan fácil. En unos meses, más visitas y mejor posicionamiento."
"Rápido, efectivo y responsable. Capaz de posicionar webs y entender el negocio que hay detrás. Un lujo de perfil polivalente."
Cuéntame tu caso —tanto si vas a migrar como si ya migraste y has perdido tráfico—. Le echo un ojo a tu web y te digo, sin compromiso, cómo plantearía el cambio para que no pierdas ni una posición.
Cuéntame qué está pasando →