Cada vez más gente, antes de buscar en Google, le pregunta directamente a ChatGPT o a Perplexity «¿qué me recomiendas para esto?». La IA contesta con tres o cuatro nombres. Si el tuyo no está, para esa persona no existes. Mi trabajo es que estés. Soy Paul, consultor SEO freelance, y aquí te cuento cómo se consigue de verdad que las IAs te citen —con técnica real, sin los mitos que circulan— y cómo lo trabajo yo si quieres que lo haga por ti.
Hace dos años, cuando alguien tenía una duda o buscaba un proveedor, abría Google. Hoy una parte de esa gente abre ChatGPT, Gemini o Perplexity y pregunta en lenguaje normal: «¿qué empresa me recomiendas para reformar un baño en Valencia?», «¿cuál es el mejor software de facturación para autónomos?». La IA no le devuelve diez enlaces azules. Le devuelve una respuesta con dos o tres nombres. Ese es el cambio: antes competías por estar en la primera página; ahora compites por estar entre los pocos nombres que la IA decide nombrar.
Te lo cuento con calma porque hay mucho ruido. Hoy el tráfico que llega a las webs desde las IAs es alrededor del 2% del total, y el de Google orgánico sigue siendo casi un tercio. Además, ese 2% es gente que pregunta para aprender, no tanto para comprar ya. Así que posicionar en inteligencia artificial es una buena jugada para adelantarte, no porque mañana te vaya a llenar la agenda. Quien te lo venda como un canal que va a facturarte de golpe, o te está vendiendo humo o se lo está inventando. Yo prefiero que lo veas como lo que es: preparar tu casa para cuando llegue la visita.
Las IAs no se inventan a quién recomiendan. Beben de la web que leen y, en buena parte, de lo que Google ya considera fiable. Eso significa que casi todo lo que haces para aparecer en la IA es lo mismo que ya te posiciona en Google. No es un mundo nuevo con sus propias reglas raras; es el mismo trabajo bien hecho, mirado desde otro ángulo. Por eso esta página va de explicarte el cómo, sin venderte una fórmula secreta que no existe.
Si entiendes esto, entiendes el 90% del GEO. Y verás que no hay ningún truco.
Una IA como ChatGPT tiene dos fuentes. Una es lo que aprendió cuando la entrenaron: textos de toda la web, foros, Wikipedia, medios, reseñas. La otra, cada vez más importante, es lo que consulta en tiempo real cuando le preguntas algo actual: busca en la web, lee unas cuantas páginas y resume. En los dos casos, la materia prima es la web. Si tú no estás bien representado en esa web —si nadie habla de ti, si tu sitio no se entiende bien, si no hay datos claros sobre quién eres— la IA no tiene de dónde sacarte.
Cuando la IA tiene que dar nombres, tira de las marcas sobre las que tiene más señales y más coherentes: las que aparecen mencionadas en muchos sitios de confianza, las que tienen una ficha clara, las que el resto de la web respalda. Pasa un poco como en la vida real: si preguntas a diez personas por un buen fontanero y todas te dicen el mismo nombre, ese es el que recomiendas. La IA hace eso a escala. Por eso el juego no es engañar al modelo, es conseguir que la web hable bien de ti en sitios que la IA lee.
Hay un concepto que conviene entender: las IAs (y Google desde hace años) no piensan en palabras, piensan en entidades. Tu negocio es una entidad: tiene un nombre, una actividad, una zona, unas personas detrás, unos servicios. Cuanto más claros y consistentes estén esos datos por toda la web —en tu sitio, en tu ficha de Google, en directorios, en menciones— más fácil le pones a la IA entenderte y recomendarte. Buena parte del trabajo es justo eso: que no haya dudas sobre quién eres y a qué te dedicas.
Circulan muchos atajos que suenan técnicos y no mueven nada. Te ahorro el tiempo de probarlos.
Lo resumo así: el que te promete una técnica secreta para entrar en ChatGPT mañana, desconfía. Nadie tiene hoy la fórmula del GEO, porque los modelos cambian constantemente. Lo que sí sabemos —porque se comprueba— es que lo que funciona en SEO sigue funcionando para la IA. Por eso no te vendo un servicio mágico aparte: te vendo SEO bien hecho que, de paso, te prepara para las IAs. Si quieres ver cómo encaja todo esto con el buscador de siempre, lo explico en SEO e IA.
Sin 40 tareas de relleno en un informe. Estos son los frentes que de verdad mueven tu presencia en la IA, en orden.
Una muestra de lo que haría, mezclando SEO, contenido e IA. En la revisión gratis te digo cuáles aplican a lo tuyo.
Unifico tu nombre, actividad y zona en web, ficha de Google y menciones, para que la IA no tenga dudas de quién eres.
Schema de organización, servicios, FAQ y reseñas, para que la IA lea tu web con la información ya ordenada.
Páginas que responden las preguntas reales de tu sector con datos y experiencia propia, no con texto genérico.
Presencia en medios, directorios y foros de tu sector, que es de donde las IAs sacan a quién recomendar.
Un seguimiento mensual de qué responden las IAs sobre tu sector: si sales, con qué tono y comparado con tu competencia.
Reviso si GPTBot, ClaudeBot y PerplexityBot acceden a tu web, para saber si las IAs te están leyendo de verdad.
Te lo pongo en una tabla para que se vea claro. La mayoría de acciones sirven para los dos sitios a la vez.
| Acción | ¿Te ayuda en la IA? | ¿Te ayuda en Google? |
|---|---|---|
| Arquitectura clara por intención | Sí | Sí |
| Datos estructurados (schema) | Sí | Sí |
| Contenido con experiencia real | Sí | Sí |
| Menciones y autoridad | Sí | Sí |
| Ficha de Google coherente | Sí | Sí |
| Poner un archivo «llms.txt» | No (sin evidencia) | No |
| Servir la web en Markdown | No | No |
Esto es lo que casi nadie te cuenta: no hay un presupuesto «de GEO» y otro «de SEO». Es el mismo trabajo. Por eso, cuando alguien quiere posicionar a su empresa en la IA, lo abordo desde el SEO, no al revés. Si eres una empresa grande y quieres profundizar en este enfoque, lo desarrollo en GEO para empresas; si tienes una pyme o un negocio local, en GEO para pymes. Cambia el detalle, pero la lógica de fondo es la misma.
No con posiciones como en Google. Con tres cosas concretas, que reviso cada mes contigo.
Preparo un panel de preguntas reales que haría tu cliente —«¿qué empresa me recomiendas para X en mi ciudad?», «¿cuál es la mejor opción para Y?»— y las lanzo a ChatGPT, Gemini, Perplexity y Claude. Anoto cuántas veces apareces tú y cuántas tu competencia. Eso es tu cuota de voz en las IAs. Es el número que dice si estás dentro del juego o fuera.
No basta con salir; importa cómo. No es lo mismo que la IA diga «es una buena opción, con buenas reseñas» que un «existe, pero hay quejas». Reviso el tono con el que te mencionan, porque eso es lo que el cliente lee y lo que decide si te llama o no. Si el sentimiento es flojo, hay que mirar de dónde sale (normalmente, reseñas o menciones que conviene trabajar).
Cuando una IA da una respuesta con fuentes, miro qué páginas te están citando a ti. Eso me dice qué partes de tu web y qué menciones externas están funcionando, para reforzar lo que ya tira y construir donde falta. Con esos tres números —cuota de voz, sentimiento y citaciones— sabes mes a mes si tu presencia en la IA sube o baja, sin humo y con datos.
El mismo trabajo de fondo —SEO sólido, autoridad y arquitectura— es el que da estos resultados y el que te prepara para las IAs. Capturas reales de Search Console.




La ventaja de un consultor que cubre varias áreas: una sola persona, una sola factura, y la IA incluida sin coste aparte.
Todo en una cuota. El GEO no se cobra aparte. Lo que aporta la IA, incluido. Sin facturas sueltas que coordinar.
El trabajo de posicionarte en las IAs va dentro del Renting SEO: 399 €/mes más 250 € de puesta en marcha, todo incluido y sin permanencia. No te lo cobro como un producto premium aparte, y te explico por qué: las acciones son las mismas que el buen SEO, así que sería cobrarte dos veces por el mismo trabajo. Si lo tuyo es preparar la web de forma puntual y no meterte en una mensualidad, la bolsa de horas va desde 350 €. Puedes ver cómo funciona el Renting SEO en detalle.
Si quieres saber por dónde andas, te preparo una revisión sin compromiso: hago las preguntas de tu sector a las IAs y te enseño si sales tú o sale tu competencia, y por qué. No es un PDF de 40 páginas ni una auditoría técnica; es lo que te diría un buen SEO mirando tu caso con calma. Si te cuadra lo que ves, hablamos. Si no, te quedas con la información igual.
Si lo que necesitas son clientes esta misma semana, la IA no es tu palanca, y te lo diría sin rodeos: hoy ese canal apenas convierte. Si tu SEO de base está muy flojo, primero arreglamos eso, porque sin él no hay atajo de IA que valga. Y si alguien te ha prometido «entrar en ChatGPT» con un truco rápido, te aviso de que eso no existe. Prefiero perder una venta a venderte algo que no te va a rentar. Esto encaja también con el perfil que explico en consultor SEO freelance.
"Enfoque estratégico, comunicación clara y resultados reales. Ha mejorado de forma notable la visibilidad de mi proyecto. Totalmente recomendado."
"Da gusto trabajar con gente tan formada y que explica los temas complejos de forma tan fácil. En unos meses, más visitas y mejor posicionamiento."
"Rápido, efectivo y responsable. Capaz de posicionar webs y entender el negocio que hay detrás. Un lujo de perfil polivalente."
Cuéntame tu caso. Hago las preguntas de tu sector a ChatGPT, Gemini y Perplexity, y te enseño —sin compromiso— si sales tú o sale otro, y qué haría para que salgas tú.
Cuéntame qué está pasando →