Las ves en Analytics. Y aun así no llegan contactos. Normalmente es una de dos cosas, y las dos tienen arreglo.

Analytics dice que entran cientos de personas al mes.
Pero son personas que buscaban otra cosa. Tráfico que nunca iba a comprar.
Llega gente buena y se va sin escribir.
El formulario está escondido, el precio no aparece o la página no da confianza.
Tu página de servicio habla de ti, no de lo que busca el cliente.
La persona llega con una pregunta concreta y la página no la responde.
En el móvil cuesta encontrar cómo contactar.
La mayoría te visita desde el móvil. Si ahí falla, falla casi todo.
Nadie mira qué pasa después del clic.
Sin medir qué páginas convierten, se cambia a ciegas.
Dos preguntas antes de tocar nada: quién llega y qué se encuentra.
Por qué búsquedas entran y si son personas que pueden comprarte. Si no lo son, el problema no es la web.
La página que recibe esas visitas: qué dice, qué pide y cuánto cuesta contactar.
No toda la web. Primero el cambio que más contactos puede traer, y lo medimos.
Pequeñas cosas que, repetidas miles de veces al mes, te cuestan clientes cada día.
Llega tráfico, pero no el que compra.
La página no explica qué vendes ni para quién.
Formulario escondido, botón sin verbo, precio que no aparece.
Sin reseñas, sin casos, sin cara.
Lo que en el ordenador se ve, en el móvil desaparece.
Una web lenta pierde a la gente antes de que lea nada.
Si no sabes qué página convierte, no sabes qué tocar.
Conseguir más clientes con las visitas que ya tienes.
La auditoría decide. Tú no tienes que acertar el servicio.

Y arreglo primero lo que más clientes te está costando.
Sin cambiar la web entera si no hace falta.

¿Entran visitas y nadie escribe?
Enséñame la web y miro si el problema es quién llega o qué se encuentra.
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